Director
de Integra Consulting Team, compañía de consultoría gerencial basada en
Miami. Se ha desempeñado por mas de 20 años como asesor de empresas en
las áreas de convergencia entre la psicología y la gerencia. Su área de
investigación incluye el ejercicio de liderazgo, trabajo en equipo,
organizaciones que aprenden y la inteligencia emocional. Se ha
interesado en como llevar a individuos comunes cumplir con objetivos
extraordinarios y comprometerse con alcanzar objetivos retadores. Es profesor en el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA Caracas, Venezuela Educación: POST-DOCTORADO PSICOLOGÍA CLÍNICA,Departmento de Psicología, Temple University.
DOCTORADO PSICOLOGÍA CLÍNICA del DESARROLLO, Ph.D., Departmento de Clinical Developmental Psychology, Bryn Mawr College.MASTER PSICOLOGÍA CLÍNICA, M.A.,Departmento de Psicología, Bar-Ilan University, Israel.BACHELOR OF ARTS IN PSYCHOLOGY, B.A.,Departmento de Psicología, Tel-Aviv University, Israel.
Mi meta en este artículo es proveer una perspectiva sobre diálogo, basada en mi
propia experiencia con ello. Espero mostrar que diálogo no sólo es diferente que
cualquier otra técnica de comunicación, sino que es una filosofía para la
formulación de problemas. También presentaré la idea que diálogo es necesario
como vehículo para el entendimiento de culturas y subculturas, y que aprendizaje
organizacional dependerá de ello. Por lo tanto, diálogo será un elemento central
para cualquier modelo de transformación organizacional.
¿Por que es esencial EL dialogo?
Para contestar esa pregunta, tendríamos que poner diálogo y aprendizaje
organizacional en el contexto de los cambios que están ocurriendo en el mundo de
las organizaciones. Esos cambios pueden ser presentados en las siguientes
proposiciones:
Debido al acelerado cambio en el medio, las organizaciones
se enfrentan a una necesidad imperiosa de aprender rápidamente.
Debido al crecimiento en la complejidad tecnológica, las
estructuras organizacionales se están moviendo hacia formas de bases de
conocimiento.
Como consecuencia, organizaciones de todos los tamaños
muestran una tendencia a fragmentarse en unidades, basadas en tecnología,
productos, mercados, geografía, y otros factores.
Estas unidades estarán tentadas a desarrollar su propia sub-cultura,
basada en su tecnología compartida y sus diferentes experiencias de
aprendizaje, implicando lenguajes diferentes, y suposiciones diferentes
sobre la realidad, como por ejemplo diferentes modelos mentales.
La efectividad organizacional depende entonces de la
comunicación entre y a través de las fronteras culturales. En ausencia de
esa comunicación, la integración entre las sub-culturas - el problema
esencial de coordinación - disminuirá y será un obstáculo en la habilidad de
desarrollar modelos mentales y un lenguaje común.
Cualquier forma de aprendizaje organizacional requerirá, por
lo tanto, la evolución de modelos mentales compartidos que podrán ser
trasmitidos a través de las subculturas de la organización.
La evolución de modelos mentales compartidos es inhibida por las actuales reglas culturales sobre comunicación e integración, haciendo de diálogo un primer paso necesario para el aprendizaje.
La razón principal de aprender sobre la teoría y la práctica de diálogo es que
facilita y crea nuevas posibilidades de comunicación. Si no necesitáremos
comunicarnos en grupos, entonces no necesitaríamos aprender sobre diálogo.
Tomando en cuenta que resolución de problemas y conflictos es necesaria en
nuestro complejo mundo, entonces las habilidades de diálogo son unas de las
habilidades esenciales que tenemos que aprender.
¿Por qué tenemos tantos problemas entendiéndonos? La respuesta, básicamente,
está en que no sólo estamos culturalmente sobreentrenados a pensar en categorías
validadas consensualmente , sino también en no compartir información que pueda
de alguna manera amenazar el "orden social" actual. Desde muy temprano en
nuestro desarrollo se nos enseña que las relaciones sociales dependen de
mantener las apariencias. De la misma manera, hacemos esfuerzos para no decir
cosas que puedan abochornar a otros. Ese procedimiento de mutuo encubrimiento
hace posible y "normales" las relaciones sociales. A través de ese proceso
operamos con las reglas culturales que minimizan la comunicación y crean lo que
Argyris llama "rutinas defensivas". Al querer ser "políticos", proteger al otro
y a nosotros mismos, tenemos la tendencia de decir lo que es más apropiado y lo
que percibimos como menos hiriente.
Se convierte en una regla si ya se dice algo, decir algo simpático. Un
comentario confrontativo puede ser visto como agresivo y ofensivo llevando a una
posible ruptura de la relación.
La presión de tiempo crea un dilema a los grupos enfocados en que su tarea es la
resolución de problemas, aunque decir la verdad, asertivamente, puede ayudar a
llegar a soluciones mas rápidamente, pero también pone en peligro el proceso de
creación y desarrollo de relaciones interpersonales. En una discusión o debate,
los involucrados pueden ver desacuerdo como un ataque personal. Esto genera una
respuesta defensiva que interfiere más aún con la comunicación y el cumplimiento
de la tarea. Para evitar esas posibilidades, formalizamos el debate y la
discusión alrededor de reglas comunes, a veces sacrificando comunicación y
entendimiento, a veces inconscientemente, manteniendo las apariencias. Ese
escenario es tan común en grupos que se podría decir que diálogo debería ser un
primer paso para facilitar el desarrollo de confianza y generar la posibilidad
de compartir el diálogo interno tan censurado por nosotros. Visto desde ese
punto de vista, diálogo es una condición necesaria para generar acción efectiva
en grupos. Solamente a través de un período de diálogo es posible determinar si
la comunicación que se está llevando a cabo es válida.
Si no lo es, en el sentido que los miembros usan palabras con significado
diferente o tienen modelos mentales desiguales sin darse cuenta de ello, la
posibilidad de resolver problemas o tomar decisiones efectivas se agudiza en su
dificultad. Diálogo, por lo tanto es la raíz de todo grupo que busca ser
efectivo.
Así como las organizaciones se diferencian en términos de productos, programas,
unidades geográficas, llamadas "comunidades de práctica", encontramos que cada
una de esas unidades crea un lenguaje particular, y suposiciones idiosincrática,
generando sub-culturas que tienen que ser integradas si se quiere que la
organización trabaje eficientemente. Una vez que reconocemos que el problema de
coordinación e integración en una organización es finalmente un problema de
aglutinar sub-culturas, entonces podemos darnos cuenta que nuestros
procedimientos rutinarios y conocidos hasta hoy, no son apropiados para la tarea
de integración.
Necesitamos mecanismos que hagan posible que la gente descubra que utilizan de
manera diferente el lenguaje, que operan con modelos mentales diferentes, que
perciben desigualmente las mismas "realidades" y que las categorías que utilizan
son aprendidas a través del proceso de socialización, que son modelos sociales
aprendidos y por lo tanto arbitrarios. Diálogo es una de esas técnicas.
Diálogo es una técnica que enfatiza el conocimiento de las suposiciones no
explícitas (especialmente las propias) que automáticamente, reflexivamente
determinan cuando escogemos hablar y qué decir en una discusión. Diálogo resalta
nuestros procesos cognitivos y percepciones, coloreadas por nuestras
experiencias pasadas. La suposición es que si podemos concientizar nuestro
proceso cognitivo, cómo funciona, podremos entonces pensar colectivamente mejor
y comunicarnos más eficientemente. "Escuchar activamente" juega un rol en el
proceso, sin embargo no es un propósito central. En mi propio proceso, me dí
cuenta que estuve más tiempo ocupado con entender y analizar cuáles eran mis
suposiciones, que juzgando las de los otros.
En diálogo se explora las complejidades del pensar en sí y del lenguaje. Se
descubre lo arbitrario de nuestras categorías de percepción y pensamiento más
básicas, y por lo tanto nos damos cuenta de los prejuicios e imperfecciones de
nuestro proceso cognitivo básico.
Nos damos cuenta que cuando forzamos algo dentro de una categoría, reducimos las
oportunidades de aprender sobre la "realidad" que esta allí afuera.
Diálogo está dirigido hacia la creación de un grupo que puede pensar
generativamente, y lo más importante, juntos. Cuando diálogo es
eficiente, el grupo puede claramente ver, percibir, sentir la suma de las
habilidades creativas individuales de sus participantes llegar a niveles que
ninguno pudo haber pensado se podía llegar.
El modelo (figura 1) señala el trasfondo esencial sobre diálogo: descubrir el
proceso de escogencia interno, cuando hablar y qué decir.
SUSPENSIÓN:
En una conversación, inevitablemente llega un momento cuando sentimos negación
de parte de nuestro interlocutor. Percibimos que nuestro punto no fue entendido,
o generamos desacuerdo, reto o ataque. En ese momento, usualmente respondemos
con ansiedad o rabia, a veces sin estar conscientes de ello. El primer hito de
escogencia es, entonces, si expresar las emociones o si confiar en ellas.
Típicamente no percibimos ese proceso como escogencias hasta que podemos
concientizar nuestras emociones y así reflexionar sobre ellas. Pero claramente
tenemos la escogencia de expresarlas de una manera u otra. Mientras más nos
damos cuenta de las posibilidad que las emociones fueron estimuladas por
percepciones de lo que otros en el grupo hicieron o dijeron, y que esas
percepciones en sí mismas son sólo interpretaciones, supuestos, prejuicios que
pueden bloquear la relación, especialmente cuando nos basamos en ellas para
definir nuestra posición. Maturana, el filosofo chileno nos recuerda
elocuentemente que "Todo lo dicho, está dicho por alguien y ese alguien tiene
una historia". Antes de dejarnos llevar por ansiedad y/o rabia, tenemos que
determinar si nuestra información está "correctamente" interpretada. Reflexionar
sobre si fuimos o nos sentimos retados, atacados u otra cosa. Este momento es
crucial. Mientras más reflexivos, mas podemos darnos cuenta que nuestras
percepciones iniciales están coloreadas por nuestro aprendizaje cultural y
nuestra experiencia pasada. No siempre percibimos lo que "correctamente" esta
allí afuera. Lo que percibimos está basado en nuestras necesidades,
expectativas, proyecciones y principalmente, nuestras suposiciones y categorías
de pensamiento culturalmente aprendidas.
Es el proceso de volverse reflexivo el que nos hace dar cuenta que el primer
problema en escuchar a otros es identificar las distorsiones y sesgos que
filtran nuestro proceso cognitivo. Tenemos que aprender a escucharnos a nosotros
mismos antes de que podamos realmente entender a otros. Este tipo de escuchar es
especialmente difícil si uno está en el medio de una discusión o tratando de
completar una tarea. Sin embargo, "con la experiencia viene el conocimiento,
pero solo con la reflexión se obtiene el entendimiento".
Una vez que hemos identificado que nuestra percepción no es necesariamente
compartida por otros interlocutores, nos encontramos entonces frente a una
segunda y fundamental escogencia, y dentro de ésta dos caminos: el primero,
chequear la percepción, preguntar qué quiere decir la otra persona, explicarnos
aún más, o enfocarnos en alguna otra manera en la persona que produjo el
comentario. Sin embargo, all observar grupos en acción, nos damos cuenta que
esta escogencia detallada anteriormente puede rápidamente polarizar la
conversación. El segundo camino posible es de "suspender", dejar descansar, de
un lado por un momento en un estado de suspensión el tópico, nuestras
percepciones, emociones, nuestros juicios y nuestros impulsos y ver qué más
puede venir de nosotros u otros.
Lo que esto quiere decir operacionalmente es que cuando me siento molesto por lo
que dijo alguien, tengo la genuina escogencia entre (1) expresar mi reacción y
(2) posponer mi reacción. Suspender la reacción es difícil, especialmente si
percibo que mi punto fue mal interpretado o no entendido. Pero podemos darnos
cuenta que si podemos suspender, finalmente la conversación el tópico se
clarificara y que mi propia interpretación fue validad o cambiada sin tener que
intervenir como he estado acostumbrado ha hacerlo.
En contraste, cuando un número de participantes en el proceso de diálogo escoge
reaccionar inmediatamente en desacuerdo, cuestionando o de otras maneras,
enfatizando algún disparador que los hizo reaccionar, entonces el grupo se irá
por el camino de la discusión (ver figura 1) y finalmente terminará en un debate
no productivo. Suspensión permite reflexión.
A través de diálogo, se puede alcanzar un estado de conocer los pensamientos al
mismo momento que se están produciendo y darnos cuenta de que nuestros
pensamientos son una función de nuestro aprendizaje pasado y los eventos
presentes que lo estimulan.
Dialogo vs. Discusión
¿Cómo sabemos si discusión o debate es más deseado que diálogo? ¿Tenemos siempre
que ir en dirección del camino de diálogo? Se puede sugerir que discusión/debate
es válido como proceso de toma de decisiones y resolución de problemas siempre y
cuando los miembros del grupo se entiendan suficientemente como para estar
hablando el mismo lenguaje. Paradójicamente, ese estado de modelos mentales
compartidos sólo se puede alcanzar si los miembros del grupo han estado
involucrados en el proceso de diálogo. El peligro de la discusión prematura es
que el grupo puede llegar a un consenso falso, donde los participantes creen que
le han dado el mismo significado a las cosas que han estado discutiendo. Sólo se
dan cuenta mas tarde, cuando emergen diferencias sutiles en significado, que
tienen consecuencias importantes en la acción e implementación futura de lo
decidido. Diálogo es un proceso de construir y desarrollar entendimiento común.
El grupo gradualmente construye un significado compartido que requiere más altos
niveles de entendimiento y pensamiento creativo.
En este proceso no se trata de convencer al otro. En vez, se construye una
experiencia común que permite el aprendizaje colectivo. Mientras más el grupo
haya alcanzado ese entendimiento colectivo, más fácil será tomar decisiones, y
su implementación será llevada a cabo de acuerdo a lo que el grupo deseó.
CONCLUSIONES
La experiencia con la disciplina de diálogo sugiere que hay un nuevo horizonte
que se esta visualizando en el campo gerencial y de aprendizaje organizacional.
Diálogo es un campo que involucra el aprendizaje sobre el contexto y la
naturaleza de los procesos a través de los cuales los individuos y grupos forman
nuevos modelos mentales y así tomar acción. También, diálogo sugiere nuevas
habilidades a través de las cuales los gerentes pueden generar espacios donde
aprendizaje ocurra. Esos espacios podrán ser "riesgosamente seguros", que
permitan a los participantes tomar riesgos y al mismo tiempo sentirse seguros
haciéndolo. Diálogo enfatiza el poder de la observación colectiva de patrones
que nos influyen, a veces sin darnos cuenta. Nos permite explorar suposiciones,
patrones, asociaciones y significados profundamente arraigados.
En resumen
Suspende suposiciones y certidumbre.
Observa al observador.
Dale la bienvenida a la polarización.
Escucha tu escuchar.
No hay uno que prevalece sobre otro.
Reduce la velocidad del cuestionar.
Explorar juntos para buscar un significado común.
Date cuenta de tu pensar y sentir.