
Las funciones del comportamiento psicosocial en el trabajo
- Por Karin Hiebaum
- Publicado 11/02/2010
- Empleo
- Sin calificar
Karin Hiebaum
Bachelor
en Cs. Económicas, orientación Administración. (Universidad de Graz-
Estiria- Asutria) Licenciada en Comercio Internacional y relaciones
Industriales ( UADE- Argentina ).
Especialista en Negocios y Comercialización
Internacional (Universidad de Graz-Estiria-Austria). Especialista en
Marketing, Relaciones Interculturales y Comercialización Internacional.
Cursos y Seminarios de Posgrado en su especialidad. Consultora de
empresas en Estrategias de Negocios y Comercialización para el mercado
domestico y / o internacional.
Coordinadora de Proyectos de Inversión en el Mercosur, Paises del este europeos y Unidad Europea. Docente en niveles de grado, posgrado y extensión en distintas universidades publicas y privadas de Austria. Docente en diversos centros de estudio, colegiaturas empresariales y centros de capacitación regional. Autora de diversos artículos y trabajos publicados en distintos medios gráficos y escuelas de comercio.
ACTUAL: Cursante del estudio de postgrado MBA (Master of Business Administration) en la Universidad de Viena con Cooperación de la Loyolla University of Chicago, Temas: Comercio internacional, estrategia, mercadeo, liderazgo País de residencia: Austria
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Sobre la generalidad se enfatiza los aspectos negativos del desempleo, al tiempo
que presupone la importancia de los positivos del empleo. Se presenta a
continuación una serie de efectos patológicos del desempleo contemporáneo, por
lo que se realiza un inventario de ciertas repercusiones económicas y
socioculturales del desempleo masivo, es decir, la repercusión del desempleo
sobre el propio desempleado, tanto en sus niveles generales de salud y
funcionamiento personal como sobre su identidad y vida social.
A) TRABAJO E INGRESOS ECONÓMICOS.
Podemos considerar que el trabajo en su dimensión económica es el medio
principal a través del cual la persona se relaciona con la sociedad y contribuye
al mantenimiento de la misma. Este vínculo entre la persona y la sociedad
posibilita, además, un sentimiento de participación y utilidad. La primera
función del trabajo es, por tanto, la de proveer de los medios necesarios para
poder subsistir.
Estar desempleado supone, una disminución de los ingresos y, por tanto, de la
calidad de vida. Pese a la importancia de las recompensas materiales, el trabajo
es algo más que un medio de supervivencia.
Diversas investigaciones indican que el trabajo cumple otras funciones además de
la de proveer de recursos económicos.
B) TRABAJO E IDENTIDAD.
Uno de los objetivos de la socialización infantil es el aprendizaje de
conocimientos que permitan al joven insertarse con posterioridad en el sistema
productivo. El período de la adolescencia también tiene una importancia
destacada en la construcción de la identidad. Si bien es cierto que la relativa
facilidad de encontrarse desempleado, junto con la inestabilidad en el empleo
pueden hacer disminuir el valor del trabajo, la contradicción entre los
contenidos de una socialización ocupacional previa y la no obtención de un
puesto de trabajo, pueden suponer un retraso en la formación de una identidad
individual y social, una difusión de la identidad e incluso una desorganización
de la personalidad.
En este sentido, podemos afirmar que el empleo sirve para dar una imagen de
nosotros mismos, al mismo tiempo que provee de una posición y estatus
reconocidos socialmente. El lugar de trabajo, al establecer una continuidad en
las relaciones sociales, sigue siendo, principalmente en las sociedades urbanas,
el núcleo donde tienen lugar los procesos de identificación y pertenencia a una
comunidad.
Cabe mencionar, por último, otra de las consecuencias provocada por el
desempleo, un incremento en el nivel de autoconsciencia en una situación
caracterizada por la dependencia de los otros en la definición de sí mismo y por
un deterioro en la presentación social o apariencia externa, la cual incide, en
los cambios sufridos en la identidad individual y social de la persona
desempleada.
Por otro lado, la ambigüedad en el rol de la persona parada y la situación de
estatus subordinado que a veces se produce en la relación con la propia familia,
pueden afectar también su bienestar psicológico.
En resumen, que el trabajo es un componente básico en la definición de nosotros
mismos.
C) TRABAJO Y ACTIVIDAD.
Hendrick (1955), desde una perspectiva psicoanalítica, señala que el trabajo
está asociado a la necesidad innata de desarrollo corporal e intelectual y añade
a los principios de placer y realidad, el principio de trabajo en la explicación
del desarrollo de la actividad humana. Para este autor, la idea subyacente al
principio del trabajo es que la manipulación y el control del medio son
necesidades innatas.
Aparte de estas consideraciones más teóricas, diversos estudios han confirmado
la importancia del trabajo en la realización de una actividad estructurada. Así,
por ejemplo, Jahoda y otros (1933/72) describían la situación de los
desempleados en su estudio, de la siguiente forma: ""Entre las pocas actividades
verdaderas, en los intervalos caracterizados por la espera del mediodía, la
inactividad es tan absoluta como la falta de un uso inteligente del tiempo".
Como resumen, podemos afirmar que mantenerse activo y ocupado es una de las
principales motivaciones para trabajar, y que uno de los mayores costes
psicológicos de estar desempleado es, el de la inactividad.
D) TRABAJO Y RELACIONES INTERPERSONALES.
El que la mayoría de los trabajos necesiten para su realización de una
interacción con otras personas, explica que la pérdida del puesto de trabajo
suponga para muchos trabajadores una situación de aislamiento social. Cabe
mencionar el estudio realizado por Warr y Payne (1983), en el que se señala que
el desempleo aumenta las relaciones sociales; conclusión a la que llegan otros
estudios como el realizado por Frölich (1983).
Al mismo tiempo, en otras investigaciones se indica que la frecuencia de
relaciones sociales con amigos, familiares o compañeros de trabajo no parece
contribuir en la predicción de cambios psicológicos en personas desempleadas.
La explicación de estos contradictorios resultados puede deberse a que, al
establecer comparaciones, no se han tenido en cuenta diferentes variables para
explicar en qué situaciones el desempleo está asociado a una disminución de las
relaciones sociales. Los sentimientos de vergüenza o deslegitimación, el tipo de
hábitat (rural o urbano), la edad y las dificultades económicas son algunas de
las variables que pueden afectar la reducción de contactos sociales tras la
pérdida del empleo.
E) FUNCIONES PSICOSOCIALES DEL TRABAJO.
Los resultados de las investigaciones ya comentadas tienden a confirmar la
hipótesis de Jahoda (1979), según la cual el salario no es la única función
derivada del empleo, sino que éste cumple otras funciones de carácter latente de
las que se deriva su significado psicológico, que dan cuenta de la motivación
positiva hacia el mismo y entre las que podemos destacar las de definir el
estatus y la identidad, imponer la realización de una actividad y proveer de
relaciones sociales. Si bien todas estas características dependerán del puesto
de trabajo desempeñado, las dificultades que encuentran las personas
desempleadas para beneficiarse de ellas es un apoyo indirecto, pero
suficientemente sólido, a la importancia otorgada al empleo en el acceso a las
mismas. En definitiva, el trabajo sigue constituyendo uno de los nexos
principales entre las metas individuales y los objetivos colectivos, de ahí su
importancia para la comprensión de las sociedades contemporáneas.
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