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Las 3Cs del 2009: Caja, Clientes y Costes
- Por Eduardo Navarro
- Publicado 8/02/2010
- Management
- Sin calificar
Eduardo Navarro
Director de Improven Consultores
Improven-consultores.com
Las 3Cs del 2009: Caja, Clientes y Costes
La Caja o tesorería, es decir el flujo real de efectivo, es el gran olvidado de
la gestión de los últimos años y ahora ha vuelto con fuerza a primera plana.
Vamos a tener que acostumbrarnos a un modelo de gestión distinto al de los
últimos años obsesionados por gestionar cada euro que entra y sale de nuestra
empresa y con balances mucho más ligeros porque nuestros pasivos no van a volver
a ser lo que eran.
En este sentido, siendo muy básico, en uno de nuestros estudios obtuvimos un
dato cuanto menos preocupante y es que el 77% de las empresas estudiadas no
tenían un buen presupuesto de tesorería. Y en parte era lógico, pues en los
últimos años no hacía falta ya que las entidades financieras nos daban toda la
liquidez que necesitábamos. ¿Para qué planificarla y controlarla? Por
definición, se gestionan los recursos escasos y la caja los últimos años ha sido
un recurso bastante abundante.
Pero además de tener un plan de tesorería que nos permita conocer y planificar,
nos hacen falta las palancas para actuar sobre él. Las grandes soluciones a
corto plazo de la gestión de tesorería son cobros, pagos y existencias. El
lector pensará que no estamos dando ninguna gran idea pero la realidad práctica
es que siempre hay muchas oportunidades de mejora en esas áreas.
Y aunque estas palancas son las más fáciles de accionar, hay otras dos
igualmente importantes y quizás no tan sencillas: la rentabilidad y la
desinversión de activos. Con la obsesión que debemos tener ahora con la
tesorería, muchas veces olvidamos la rentabilidad y no debemos olvidar nunca que
a medio plazo, no podemos tener tesorería si no tenemos rentabilidad.
También hemos de tener en cuenta que la desinversión de activos inmobiliarios o
de líneas de negocio es una importante entrada de caja. Ahora mismo trabajamos
con alguna empresa en los que la venta de una unidad de negocio va a servirnos
para tener la caja suficiente para ser viables en el resto de unidades. Sin
embargo, la realidad es que ahora vender activos inmobiliarios es una misión
casi imposible y ya he visto demasiados casos con el agua al cuello por culpa de
esperar la venta del activo inmobiliario que nunca llegó.
Volviendo a la segunda C, los Costes, tenemos que revisar nuestros sistemas de
costes y analizar bien las rentabilidades por clientes, por productos y por
unidades de negocio. ¡Aquí puede estar la mitad del secreto para salir de la
crisis con éxito!
Tal y como señalaba nuestro estudio sobre Gestión de Crisis, las mejores
prácticas pasan entre otras por la eliminación de clientes, productos y unidades
de negocio no rentables. El problema práctico que nos encontramos en las
empresas es que pocas tienen unos sistemas de costes que funcionan con
exactitud.
En este sentido, la recomendación práctica es: Recalculemos los costes, hagamos
bien todas las imputaciones y eliminemos todas las actividades, clientes o
productos no rentables tanto desde el punto de vista de rentabilidad como de
flujo de caja.
Para ello, en la mayoría de los casos hay que definir escenarios ligados a los
presupuestos y tomar las decisiones teniendo en cuenta las más que previsibles
caídas de ventas del 2009 así como las potenciales reestructuraciones operativas
que podamos hacer.
Volviendo a la última C, los Clientes siempre es un gran olvidado. En crisis
muchas veces la obsesión por la caja y los costes nos hace olvidarnos que la
cuenta de resultados (y los planes de tesorería) empiezan por la línea de ventas
por lo que sigue siendo igual o más importante que nunca la satisfacción de los
clientes y que consigamos ingresos recurrentes de ellos.
El cliente sigue siendo el rey, en el 2007, en el 2009 ¡y en el 2085!. Y para
conseguir ingresos recurrentes necesitamos clientes satisfechos a los que les
propongamos algo interesante por lo que estén dispuestos a pagar bastante más
del coste total que tiene ese producto/servicio. Estamos en tiempos de
reflexionar sobre si el mercado está dispuesto a pagar por nuestro
producto/servicio ya que hay casos en los que directamente el negocio –la
propuesta de valor- se ha Acabado.
En este sentido, el mejor ejemplo se ha dado en el sector inmobiliario en los
últimos años. Muchas empresas del sector habían desafiado todas las leyes del
marketing y las ventas. Para ellos no existían las estrategias de fidelización,
la propuesta de valor, el desarrollo de producto, el posicionamiento de marca,
la atención al cliente, el posicionamiento estratégico… ¡todo eso eran
tonterías!.
Por ejemplo, una inmobiliaria de Madrid que había hecho siempre primera
residencia, y de repente hacía una promoción en la Costa del Sol donde no les
conocía nadie y con un equipo comercial poco preparado, resultaba que vendían
bien y caro y ganaban mucho dinero. ¡El marketing había muerto! Ahora unos meses
más tarde, nos damos cuenta que el cliente sigue siendo el rey en el sector
inmobiliario y que aún se siguen comprando productos con sentido enfocados a
segmentos y con precios lógicos.
Es cada vez más evidente que el low cost se va a imponer en los próximos años en
España. Debido al cambio social que se va a producir vamos a tener muchísimas
más clientes en la parte baja de la pirámide y la parte alta se va a quedar
bastante menos poblada que hasta ahora. De hecho, una de las primeras lecciones
que nos ha dado la crisis estos últimos meses es que los segmentos Premium están
cayendo fuerte y sin embargo, el low cost crece con fuerza.
Como conclusión, las 3Cs del 2009 es una manera muy práctica y directa de cómo
con pocos elementos asegurarnos una parte importante de cómo ser exitoso en
tiempos de crisis.
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