
Un sistema integrado no es suficiente: SIGER
- Por Alfonso López Viñegla
- Publicado Ayer
- Economia
- Sin calificar
Alfonso López Viñegla
El Dr. López Viñegla es profesor titular del Dep. de Contabilidad y Finanzas de la Facultad de Económicas de la Universidad de Zaragoza desde el año 1990. También lleva a cabo sus actividades docentes de forma puntual en otras instituciones como el Instituto de Empresa y la UNED. Participa en numerosos Masters nacionales e internacionales y profesionalmente se dedica a la implantación del Balanced Scorecard y Cuadro de Mando.
Un sistema integrado no es suficiente: SIGER
La globalización de la economía -estímulo del más puro Capitalismo- y la
irrupción de las nuevas tecnologías han transfigurado el entorno competitivo en
el que las empresas del nuevo milenio van a desarrollar su actividad. Se han
empezado a revelar una serie de carencias con relación a los actuales sistemas
de control y de información en las mismas, lo cual, tanto desde una orientación
operativa como estratégica, nos hace reflexionar en cuanto a las implicaciones
que, desde el ámbito de los nuevos retos de gestión, pueden estar presentes en
torno al concepto de la nueva gestión empresarial.
Nos disponemos a entrar en el nuevo siglo, sin embargo, debemos pensar en
términos similares a cómo lo plantean Hammer, M. y Champy, J. (1993) quienes
afirman que "estamos en el siglo XXI con compañías diseñadas en el XIX", de ahí
que la necesidad de adaptar nuevos instrumentos de control se haga cada vez más
evidente, y que la importancia de los elementos no formales y del entorno estén
recogiéndose en la creciente preocupación de las empresas por dichos aspectos.
Por otro lado, hasta hace pocos años, la alternativa utilizada para medir la
eficiencia de una empresa se basaba en el análisis exhaustivo de su Balance y
Cuenta de resultados, es decir, de su información financiera. Sin embargo,
actualmente en la sociedad de la información, tanto el capital intelectual como
otros factores de naturaleza intangible tienen incluso más valor que, por
ejemplo, el propio inmovilizado, razón suficiente que hace preciso disponer de
herramientas que permitan de alguna manera valorarlos. En palabras de David
Norton, "Los datos financieros miden lo que se ha hecho en el pasado y tenerlos
como único referente a la hora de ver cómo va una empresa es igual que dirigir
un barco mirando la parte de atrás". El directivo del siglo XXI, tal como apunta
Güell, A.M. (1996), tiende a destacar como tendencias clave de esta nueva
gestión la calidad como filosofía de la organización y la preocupación por
maximizar la satisfacción de la clientela.
Asimismo, ante los retos que se plantean en el ámbito empresarial, (entorno
turbulento, dinámico e impredecible, tecnologías informativas emergentes y
variables, expansión de los mercados, etc.), se está produciendo un cambio
significativo en el papel del capital humano dentro de la organización que, sin
duda, hará necesaria la intervención efectiva dentro del componente emocional
del mismo. Equilibrar la gestión financiera y la del capital humano de una
empresa resulta indispensable si se quiere llegar a implantar una estrategia de
negocio. En estos momentos, definir y cumplir la estrategia es una de las
cuestiones más importante a la que se enfrentan los directivos. De hecho,
afirmábase en una de los ediciones de la revista Fortune que uno de los
principales problemas existentes en el entorno empresarial viene determinado
porque tan sólo un 10% de las estrategias bien definidas son implantadas con
efectividad. La influencia que tiene sobre la cuenta de resultados de las
empresas, el rendimiento y el compromiso para con los objetivos y estrategias de
las empresas del capital humano, es ya una realidad demostrada. En este sentido,
puede resultar muy interesante la apreciación de Nueno, P. (1996), que considera
que el management se encuentra en busca de modelos que logren la integración
óptima entre las personas, la tecnología y la realidad económica.
Consecuentemente, ello va unido a la aparición de una serie de problemas que,
una vez definidos y caracterizados, requerirán de soluciones. Nosotros, en un
intento de ofrecer un modelo de carácter global, vamos a definir el SIGER -
Sistema Integrado de Gestión de la Estrategia y Resultados -, cuyos puntos más
sobresalientes se centran en la implantación y medición de la estrategia.
El principal objetivo de este trabajo es ofrecer una herramienta moderna y
eficaz que proporcione, en función de las necesidades de cada empresa y de su
cultura organizativa, las soluciones alternativas de actuación para cada una de
las etapas que se desarrollarán en su formulación.
Para llevar a cabo la implantación de nuestro modelo, SIGER, como alternativa
para dar respuesta a los problemas que se van a plantear en forma de etapas, nos
basaremos en un proceso de definición de la estrategia, en el cual las claves se
encuentran en la comunicación de la estrategia a toda la organización y en la
alineación de los objetivos personales y departamentales con la estrategia,
haciendo especial hincapié en la vinculación de la estrategia con los objetivos
a largo plazo de la empresa. Por otro lado, otro aspecto clave será la
identificación de los indicadores asociados a las variables clave de la empresa,
desde todas sus perspectivas, relacionando la implantación de la estrategia a la
actividad de la organización en todos sus aspectos.
Así, proporcionaremos a la organización una base sólida para la posterior
implantación del SIGER como herramienta de medición y gestión de la estrategia,
y como instrumento del área de Recursos Humanos de cara al seguimiento de la
alineación de los objetivos de los trabajadores con la estrategia de la propia
empresa, entre otros aspectos de la gestión del capital humano.
.... DEFINICIÓN DE LA ESTRATEGIA
En la actualidad se observa una creciente preocupación en las empresas ante la
necesidad de definir estrategias más acordes con un entorno dinámico y altamente
competitivo. El problema para las empresas viene por dos vías, por un lado la
necesidad de definir una estrategia diferenciada, coherente con la evolución del
mercado, la cultura de la empresa y las características de la misma y, por otra
parte, la necesidad de llevar a cabo la implantación, factor que ya no depende
sólo de la alta Dirección. Es en este punto donde se encuentran las principales
carencias por parte de los equipos directivos. Definir una estrategia adecuada
para la organización puede resultar relativamente complicado, aunque no
imposible. Sin embargo, una vez definida la estrategia, ¿Cómo la llevamos a
cabo?. Ese alto porcentaje de fracasos viene originado por el amenazador
problema que tienen los directivos en las empresas contemporáneas: La estrategia
no es un modelo matemático compuesto de fórmulas que se cumple a la perfección
si hemos definido sus constantes y parámetros correctamente. Para poder
implantar una estrategia, es necesario contar con el apoyo de toda la
organización. La falta de involucración en el proceso de implantación puede
originar que la estrategia no se consiga llevar a cabo. La definición de una
estrategia no debe abarcar, exclusivamente, el hecho de plasmar en unos
documentos los grandes objetivos de negocio y las líneas maestras de actuación
desde el punto de vista de los equipos directivos. Es necesario que sea la
expresión gráfica o palpable de lo que desean hacer los integrantes de la
empresa. Una estrategia tiene que ser coherente con los objetivos globales y con
la misión de la empresa, tiene que poder ser comprendida y asimilada por todos
para poder hacer viable su puesta en marcha. Es necesario que la misión, los
objetivos de la empresa y la estrategia a emplear, sean comprendidos y
asimilados por todos los empleados y, lo que es más importante, que cada uno de
los integrantes pueda llegar a ver el efecto o incidencia de su trabajo diario
sobre dichos aspectos.
Autores como Kaplan y Norton han revolucionado el mundo del Management con la
presentación de modelos que procuran suministrar la solución a los problemas
anteriormente citados. Ambos, en su trabajo sobre el "Balanced Scorecard" han
presentado un modelo genérico que pretende mostrar las bases de la implantación
de estrategias empresariales mediante el uso de un potente Cuadro de mando
centrado en las cuatro perspectivas, según su consideración, estratégicas:
Financiera, Cliente, Procesos, y Aprendizaje y Desarrollo. En dicho modelo, al
identificar las variables estratégicas más importantes, no más de 20 -con sus
respectivos indicadores- y al ser integrados en éste -teniendo en cuenta las
interrelaciones posibles-, el Cuadro de mando deja de ser una mera herramienta
de información para consolidarse en un instrumento de gestión que permitirá
controlar el desarrollo de la estrategia, desde las cuatro perspectivas más
importantes para la empresa.
Sin embargo, existen otros autores que ya han cuestionado la efectividad de este
tipo de instrumentos. Butler, A. et alt. (1997), llevaban a cabo la exposición
de la implantación del modelo de Kaplan y Norton en una empresa, concretamente
en Rexam Custom Europe (RCE), división europea de Rexam Inc. (USA). En dicho
análisis se podía corroborar cómo la realidad de una empresa no tiene por qué
asemejarse a los planteamientos teóricos de dos expertos. Intentar que la
realidad estratégica de RCE se adecuara al modelo del Balanced Scorecard originó
un alejamiento de los planteamientos estratégicos de esta empresa. Aspecto que,
conforme se iba diseñando el Balanced Scorecard, tomó fuerza y obligó a
prescindir del enfoque inicial planteado por Kaplan y Norton para desarrollar un
Cuadro de mando orientado a los aspectos estratégicos de las políticas de
desarrollo y la cultura corporativa propios de RCE. Del análisis de dicho
artículo podíamos extraer la conclusión que en cuestiones de estrategia, los
modelos genéricos no son aplicables en su totalidad. Cada empresa tiene sus
perspectivas estratégicas diferenciales y la labor fundamental de un proceso de
definición de la estrategia es su correcta identificación para su posterior
medición y gestión de una forma efectiva.
.... EL CUADRO DE MANDO Y EL ARTE DE MEDIR.
Existe una carencia bastante importante, aún teniendo en cuenta lo explicado
anteriormente, en relación con la medición y control por parte de la Dirección,
de la implantación de la estrategia, dado que no existe una mera identificación
de los éxitos conseguidos a lo largo de este proceso con la actividad normal en
la empresa Desde nuestro punto de vista, es necesario aprovecharse de la
experiencia existente en las áreas donde mejor se han controlado y medido las
variables relevantes. Desde siempre, en las áreas financieras se ha dispuesto de
Cuadros de mando que nos han permitido realizar un seguimiento a priori de las
variables financieras más importantes para la empresa. Este tipo de instrumentos
son, si se desarrolla un meticuloso proceso de definición de la estrategia,
eficaces herramientas de control que pueden traducir la estrategia en metas
operativas aportando claridad en los objetivos a los distintos niveles
funcionales existentes en la organización mediante la vinculación de los
distintos niveles a los objetivos de negocio. De este modo, y mediante el uso de
los Cuadros de mando cabría la posibilidad de vincular los ciclos de
planificación y control.
Es por tanto, en el proceso de planificación estratégica, donde es clave
identificar no sólo las líneas estratégicas de actuación, sino también las
variables que nos van a permitir el control sobre su efectividad y los
inductores que facilitarán la información clave al respecto. Mediante una
identificación de las variables estratégicas y sus inductores, las relaciones
existentes entre ellas, y las subvariables que inciden con sus resultados en las
primeras podemos desarrollar un entramado de relaciones que facilitarán,
mediante el criterio de "Causa-efecto", la identificación en mayor medida del
origen de los aciertos y los fallos en el proceso de implantación de la
estrategia, aspectos a controlar mediante el Cuadro de mando diseñado según
estos criterios y las relaciones existentes entre las variables.
.... Y EL COMPONENTE HUMANO SE IDENTIFICÓ CON LA ESTRATEGIA.
Aún cuando en las empresas se hubiera hecho frente a la fase anteriormente
descrita de una forma efectiva, se encuentran con el problema de involucrar en
el proceso estratégico a los empleados, corriendo el riesgo de que el esfuerzo
anterior no tenga resultados. Existen, en nuestra opinión, varios aspectos
claves a destacar:
-
Compromiso directivo desde la fase del diseño de la estrategia y sus sistemas de control y medición.
-
La armonización de la estructura organizativa y funcional.
-
La comunicación y formación.
-
La adecuación de la cultura organizativa.
Es necesario tener muy presente que el factor humano es la clave del éxito
empresarial. Disponer del mejor equipo de profesionales, de un clima laboral que
potencie la innovación y la creatividad, de una cultura asumida y valorada por
todos, resulta esencial. Pero es todavía más importante saber gestionarlo. Por
tanto, desde el principio, y durante cada una de las fases del proceso, se hace
necesario desarrollar un proceso de involucración de los empleados, mediante las
políticas de recursos humanos más adecuadas con el fin de facilitar la
interconexión de las actuaciones diarias de los mismos con el cumplimiento de
los objetivos estratégicos recogidos por el Cuadro de mando de la empresa. Es
muy importante dotar al departamento de Recursos Humanos de los medios y
herramientas necesarios para que faciliten dicho proceso de implantación. Una de
las claves está en el proceso de transmisión de la misión y de la estrategia a
todos los niveles de la organización. Es clave que cada empleado, tal como se
mencionaba previamente, sea capaz de comprender el porqué de la existencia del
rol o puesto que ocupa y su aportación a los resultados de la empresa. Es clave
que el desarrollo de los objetivos que se marquen, a nivel estratégico, se
desglosen en cascada a todos los niveles organizativos en función de la mayor o
menor incidencia que sobre ellos tengan los distintos departamentos. Para lograr
esto, es fundamental que los directivos y mandos intermedios sean plenamente
conscientes de su función, y cuenten con la formación adecuada. Aspectos tan
significativos como la cultura organizativa o el clima laboral, van a depender
directamente de cómo gestionen a las personas que dependen directamente de
ellos. La medición de estas variables, desde nuestro punto de vista estratégicas
en cualquier empresa, se puede llevar a cabo mediante diversas técnicas que
deberían quedar incluidas en el Cuadro de mando propuesto, suministrando
información sobre uno de los aspectos clave de la gestión: la involucración de
los empleados y su percepción sobre la realidad de la empresa.
.... ¿ES EL CUADRO DE MANDO UNA HERRAMIENTA ACTIVA?.
En este tipo de cuestiones se hace preciso dotar al sistema de una claridad,
sencillez y agilidad que, difícilmente, se puede lograr si en las organizaciones
no se desarrolla una metodología asociada a una herramienta que suponga un valor
añadido y no un incremento en la gestión y la burocracia interna.
En esta ocasión, la herramienta que pretendemos emplear para el logro de
nuestros objetivos hace referencia al Cuadro de mando instrumentado, eso sí, a
través de las nuevas tecnologías de análisis, comunicación y distribución de la
información.
Para la correcta puesta en marcha del mismo, precisamos de las garantías que
proporciona un Departamento de Control consolidado, en donde el Controller o
Director de información, lleve a cabo sus cometidos de forma eficaz. El proceso
de definición de puestos, roles y procesos en la empresa debe ser llevado a cabo
con precisión y minuciosidad, de ello depende la selección del personal más
competente.
Precisamente, desde la óptica interna de la entidad, el Controller adquiere un
papel notable en todo este proceso ya que, a nuestro juicio, debe conjugar dos
aspectos de gran relevancia:
-
Determinar qué información ha de presentarse, de qué forma y a quién.
-
Jugar un destacado papel en la implantación de políticas de Recursos Humanos.
Asimismo, dentro del concepto actual de los sistemas de información
empresariales, está jugando una gran baza el concepto de la Intranet corporativa
. En efecto, desde 1995 se lleva hablando de forma destacada de las mismas según
los expertos , adquiriendo una aceptabilidad general.
A nuestro juicio, lo más reseñable es que la propia tecnología Intranet, es la
posibilidad de generar y publicar información de la empresa y del entorno a los
distintos niveles de responsabilidad de la organización. Además, la constitución
inicial de una Intranet no supone un coste elevado para la gran mayoría de las
empresas, y podrá ir aumentando su volumen, tanto desde el punto de vista del
contenido como de la utilización de manera paulatina en función, esencialmente,
de las necesidades que vayan surgiendo como de los recursos disponibles.
En general, configurar una Intranet comienza a ser algo relativamente asequible,
debido a que en el mercado ya están apareciendo productos que simplifican
bastante las tareas de instalación de servidores, clientes, construcción de
ficheros de contenidos en hipertexto, etc, de manera que no será preciso ni
siquiera la dependencia de un técnico informático, sino que cualquiera, y en
especial nuestra figura de Director de información, deberá poder gestionar
adecuadamente todos estos aspectos.
De la misma forma que cada Intranet se ha de adaptar a las condiciones
particulares y específicas de cada empresa, el Cuadro de mando guarda gran
semejanza en este sentido. Entonces, una vez que en la organización se han
fijado los objetivos a cumplir y las relaciones básicas de comunicación que han
de existir entre todos sus miembros, se puede incorporar dicha Intranet, siendo
a su vez el medio ideal para el desarrollo de un Cuadro de mando hipermedia.
Para una herramienta de gestión empresarial como es ésta, las intranets vienen a
solucionar muchos aspectos que podían ofrecer dificultades dentro del proceso de
toma de decisiones habitual.
En un trabajo previo de López Viñegla, A. (1998, pág. 137) se realiza una
propuesta sobre la que asentamos nuestro modelo SIGER (Fig. 1).
De cualquier forma, se trata de
hacer diseño con los datos, de hacer que la información sea relevante. Como ya
indicábamos, no podemos realizar una presentación de los datos como un simple
listado de los mismos, hemos de mejorar su imagen, convertirlos en información y
así, facilitar su lectura e interpretación.
Por otro lado, el Controller adquiere en esta situación un papel fundamental.
Será a nuestro juicio, quien determine qué información ha de presentarse, de qué
forma y a quién, y esto con el conveniente apoyo del estamento informático y
técnico de la organización.
En términos generales, pretendemos que se utilice un sistema de información
sencillo, un sistema adaptado a las necesidades de cada empresa, un sistema "a
medida". En él, se incorporan una serie de aspectos que muchas entidades no
toman en cuenta y, a veces, la falta de comunicación en la organización no es el
camino más apropiado para la obtención de un progreso estable.
-
En nuestra opinión, cuando estamos haciendo referencia a dicho concepto, de lo que se trata es de trasladar la filosofía que caracteriza a Internet, es decir, su tecnología, posibilidades y herramientas utilizadas, hacia la perspectiva interna de la empresa. En general, se trata de adaptarse a la realidad física de cada organización, así como a cada una de sus condiciones particulares.
-
Para ello sugerimos la consulta de algunos autores como J. Schwartz (1995), D. Trowbridge (1995), B. Duff (1996), M. Grigsby (1996), D.N. Shamoon (1996), T. Nolle (1996), P. Demery (1996), J. Herman (1996) o C. Currid (1996).
-
En nuestros días, las casas comerciales de software de comunicaciones, están apostando por productos que integren conjuntamente Intranet e Internet, de forma que la gestión en la empresa sea sencilla, con el añadido particular de tener acceso directo a la información exterior.
BIBLIOGRAFÍA RELEVANTE
AMAT, J.M. (1992): El control de gestión: una perspectiva de dirección. Gestión
2000. Barcelona.
BUTLER, A., LETZA, S.R. and NEALE, B. (1997): "Linking the Balanced Scorecard to
Strategy". Long Range Planning, Vol. 30 Nº 2, pág. 242-253.
CURRID, C. (1996): "The power of Intranets". InformationWeek, nº 590, july, pág.
80.
DEMERY, P. (1996): "The Intranet: The next generation". Practical Accountant, nº
29, july, pág. 26-33.
DUFF, B. (1996): "Document management offers security and order for Intranet
information".IIE Solutions, nº 28, december, pág. 28-31.
GRIGSBY, M. (1996): "Integrated document solutions: The next generation".
Managing Office Technology, nº 41, december, pág. 28-29.
GÜELL, A.M. (1996): "The 21st century executive". Barcelona Management Review,
Enero-Abril, pág. 58-66.
HAMMER, M. y CHAMPY, J. (1993): Reingeniería de la Empresa. Ed. Parramón.
Barcelona.
HERMAN, J. (1996): "The challenges of managing intranets". Business
Communications Review, nº 26, june, pág. 62-64.
HERNÁNDEZ GASSET, M. (1998): "la Gestión de los Recursos Humanos en las PYMES".
Revista de Comercio, septiembre, pág. 43.
HERRERO MIÑARRO, JORGE. (1994): "El Cuadro de Mando Integral, más allá de la
dirección por objetivos". Aseguranza, nº 21, septiembre.
KAPLAN, R.S. y D.P. NORTON (1997): Cuadro de mando integral. (The Balanced
Scorecard). Gestión 2000. Barcelona.
HAYGROUP (1996) "Las Competencias: Clave para una Gestión Integrada de los
Recursos Humanos". Ed. Deusto. Bilbao.
LÓPEZ VIÑEGLA, A. (1998): El Cuadro de mando y los sistemas de información para
la gestión empresarial. Posibilidad de tratamiento hipermedia. Junio, AECA,
Monografías. Madrid.
NOLLE, T. (1996): "Intranet management: It won't work until we take a different
view". Network World, nº 13, september, pág. 86.
NUENO, P. (1996): "La evolución de lo conceptos del Management". Barcelona
Management Review, Enero-Abril, pág. 73-78.
RUIZ GONZÁLEZ, M. (1994): "Características de la gestión estratégica de Recursos
Humanos en las empresas españolas en función de su grado de esfuerzo de
formación". Dirección y Organización, nº 11, julio-septiembre, pág. 14-21.
SCHWARTZ, J. (1995): "Intranets grab mind share - Net managers see Web-vehicle
as E-mail, groupware option". CommunicationsWeek, nº 585, november, pág. 8.
SHAMOON, D.N. (1996): "Intranets boost IS budgets". Datamation, nº 42, november,
pág. 68-71.
TROWBRIDGE, D. (1995): "The Internet gets media hype but the Intranets gets
corporate attention".Computer Technology Review, nº 15, october, pág. 64.
| Te gusto el artículo? Espectacular!!! Ahora es el momento de hacer un Re-Tweet y contarselo a todos en Twitter. No estas en Twitter? Siguenos! | ||
|
|








































