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Potenciar la memoria para ser más eficiente en el trabajo
- Por Estr@tegia Magazine
- Publicado 30/10/2009
- Recursos Humanos
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Estr@tegia Magazine
Consultoría en Marketing, Recursos Humanos y Servicios en Informática - Capacitación Laboral y Empresarial
www.e-estrategia.com.ar
Potenciar la memoria para ser más eficiente en el trabajo
En ocasiones no recordamos algo
porque no lo hemos interiorizado correctamente. ¿Cómo evitarlo? Reforzando la
fase de codificación, es decir, la de “grabación” de los datos, y la de
retención. Para ello podemos recurrir a algo tan simple como:
Prestar la máxima atención a la información que queremos captar.
Retenerla utilizando mecanismos como la asociación, por ejemplo vinculando el
nombre de una persona con el de un lugar o un objeto. Visualizar, es decir, ver
mentalmente lo que deseamos recordar. Repetir en voz alta lo que queremos
recordar. Categorizar la información: por ejemplo, agrupándola por actividades,
y clasificándola inmediatamente cuando llega a nuestras manos.
RECORDAR NOMBRES Y NÚMEROS
Las técnicas de memorización son muy eficaces para memorizar y evocar datos.
¿Cómo podemos utilizarlas en el trabajo? Harry Lorayne, autor de best sellers
sobre entrenamiento de la memoria, las recomienda, por ejemplo:
Para recordar nombres. Se sustituye un nombre por un objeto o concepto. Cuanto
más absurda sea la relación mejor. Es fácil, para recordar al Sr. Sierra lo
sustituimos por ese objeto y asociamos una cosa con otra visualizándolas (el Sr.
Sierra serrando). ¿Pero qué pasa si se apellida Cidiño? Entonces lo recordaremos
simplemente por su rareza o bien al descomponer la palabra y sustituirla por
otras: ciudad de los niños. La clave es dar significado a lo que no lo tiene.
Para recordar números podemos asociar del 1 al 10 al alfabeto, aprender de
memoria la equivalencia y luego construir palabras. Por ejemplo si t=1, r=4,
O=0, n=2 y c también=0, cuando el Sr. X está serrando un t-r-o-n-c-o recuerdo
que el código de cliente del Sr. Sierra es el 14020. ¿Rebuscado? No tanto, es
muy útil cuando hay que recordar muchos nombres y cifras. Pero requiere práctica
y repetición, otra de las claves para recordar.
ESTRÉS Y MEMORIA
Está demostrado que el estrés,
entendido como tensión, afecta negativamente a la memoria porque dificulta el
procesamiento de información nueva. Pero concretamente a la memoria a corto
plazo, esa que nos permite, por ejemplo, retener durante unos segundos un número
de teléfono o una cara.
Para evitar que la tensión afecte a la memoria, Colomán Navarro, doctor en
Psicología y profesor de las Escuelas de Trabajo Social y Educación Social de la
Fundación Pere Tarrés, recomienda:
Diseñar un entorno que facilite la
concentración. Planificar muy bien el tiempo. Distribuir el trabajo
adecuadamente, pues un exceso de tareas puede llevar a la pérdida de control y,
a partir de ahí, a los errores. Anotar las tareas en la agenda –no confiar sólo
en nuestra memoria.
Cumplir los objetivos marcados.
Todo esto nos va a proporcionar seguridad y tranquilidad, con lo que el riesgo
de padecer estrés disminuye y nuestro rendimiento aumenta.
El estrés que podemos controlar y ese que nos mantiene alerta antes de hacer un
examen o entregar un trabajo es bueno porque agudiza los sentidos. En palabras
de Colomán Navarro, “facilita la activación de los circuitos neuronales
responsables de emitir respuestas, es decir, de actuar, de poner en práctica lo
que ya sabemos”.
El estrés “malo” es el que se convierte en crónico a causa de un proceso de
ansiedad continuada. Y ese además afecta a la memoria a largo plazo - la que
fija datos en el cerebro gracias a la repetición -. Esto sucede si no podemos
controlar momentos de tensión que deberían ser puntuales y pasan a ser
habituales o cuando una situación de incertidumbre se prolonga sin que sepamos
cómo acabará.
Un par de ejemplos en el trabajo son: la sobrecarga continuada de tareas y la
falta de comunicación en la empresa. Por ejemplo si ésta toma decisiones sobre
el personal y no las explica o lo somete a cambios continuos sin previo aviso ni
explicación posterior.
MÁS PISTAS
Aprendemos por asociación, de forma
que si un dato entra en la memoria por varias vías (oído, vista, olfato,
lectura…) lo recordaremos mejor que si sólo lo incorporamos a través de una. Las
emociones nos ayudan a recordar, de forma que evocamos con más facilidad lo que
nos afecta personalmente, lo que nos motiva, lo inusual, violento,
extraordinario, extravagante o ridículo. La inteligencia influye en la memoria.
Una persona con poca inteligencia necesita ejercicios para organizar la
información y así poder recuperarla siempre que la necesite. Una persona
inteligente hace eso de forma automática. Para mejorar la memoria necesita
ejercicios de entrenamiento más sofisticados.
LO PRIMERO Y LO RECIENTE
Por lo general, recordamos lo
primero que leemos antes de hacer una pausa. También recordamos fácilmente el
material que leemos en períodos intermedios, o sea, en momentos "raros" o
"llamativos" pero el resto lo recordamos con menor claridad. Denominamos a esta
tendencia de recordar lo primero y lo último que se estudia "efecto de lo
primero y lo reciente".
Esto sugiere un práctico sistema para aprender nueva información: hacer pausas
frecuentes. Si se añaden puntos adicionales de principio y de fin, se aumenta la
cantidad de material recordado y se reduce el período de tiempo durante el cual
es más probable olvidar las cosas.
Cuarenta y cinco minutos es el tiempo máximo que se recomienda pasar sentado
aprendiendo una materia; media hora, es aún mejor. Al final de cada sesión haga
un descanso de cinco minutos para estirarse y relajarse, dando tiempo al cerebro
a integrar lo que ha aprendido.
El efecto de lo primero y lo reciente es un aspecto muy importante que debe
tener presente cuando prepare una sesión de formación, una clase, o seminario.
Si tiene que organizar dos horas de aprendizaje, en lugar de programar una
sesión de dos horas, divídala en cuatro sesiones de media hora. Lamentablemente,
esto no es habitual. Son muchos los seminarios y los talleres de formación que
se organizan en sesiones de dos horas. El ritmo de la memoria natural del
cerebro funciona en ciclos de treinta a cincuenta minutos. Si trabajamos de
acuerdo al ritmo natural, aumentamos la capacidad de recordar. Si trabajamos de
espaldas a este ritmo natural, dificultamos en gran medida el recuerdo.
Recuerde el ritmo natural del cerebro cuando visite a un cliente. Hace poco, un
vendedor se quejaba de que había entregado a un cliente información y
documentación, pero al tiempo, el cliente había olvidado por completo todo lo
conversado.
"Acudí a visitarle justo treinta minutos antes de comer. El cliente tenía cuatro
cosas en marcha al mismo tiempo y yo tenía que competir con todo el mundo que
estaba tratando de hablar con él, antes de que se fuera a comer. "- relataba el
vendedor -
Para obtener la máxima eficacia de la visita y que su cliente recuerde lo mejor
posible su exposición, usted debe ser la última persona en estar con él antes de
comer, o la primera persona a quien reciba después de comer.
FRECUENCIA DE REPASO
Hay otro ritmo del cerebro que
tiene una gran repercusión en la memoria: la frecuencia con que se repase un
material.
Para aumentar al máximo su capacidad de recordar información nueva, debe
repasarla una hora más tarde, otra vez un día después, una semana después y por
último un mes después. Tras este cuarto repaso, únicamente tendrá que revisar
mínimamente el material en el futuro y quedará grabado en su memoria.
Constantemente estamos aprendiendo datos nuevos sobre nuestra destacable
memoria. Los lectores, estudiantes, profesores, o profesionales que necesiten
hacer uso de su memoria en sus actividades, deben conocer los aspectos
fundamentales de su funcionamiento. De esta manera, adoptarán técnicas
apropiadas que mejorarán su desempeño. Una técnica o herramienta muy apropiada
para ayudar a la memoria son los "Esquemas Mentales".
La actividad intelectual potencia la memoria porque ésta es como un músculo que
si se ejercita siempre está en forma. A partir de los 25 años se va perdiendo la
capacidad de evocación (recordar algo inmediatamente) pero no debe preocuparnos
porque lo suplimos con experiencia y una mayor capacidad de asociación. Debemos
restar importancia a los olvidos puntales porque los tiene cualquiera. Pero para
evitar que se repitan deberemos reflexionar sobre por qué se ha producido.
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